viernes, 6 de septiembre de 2013

"Hoy es el futuro".


Las circunstancias, el nuevo curso, esa apatía en la que parece que el entorno se hunde, aparte la nuestra propia. El "relevo generacional y de género" por un #tiemponuevo para los mismos de siempre y en que todas somos presidentas (o podemos llegar a serlo y a la vista está), me lo ponen a huevo:

Quizá la creencia en que todo esto podía o puede ser la panacea relacional, de comunicación, de virilidad (por lo de sacar pecho), la herramienta de liderazgo apologético a través de la cual no perder el norte innovador y mediante el uso viral (de viralidad, ahora si) que de todo este 2.0 hemos practicado de forma incombustible, haya provocado, como sucede cadencialmente, que nos haya entrado el bajón y hayamos llegado (una vez más) al extremo de replantear nuestras prioridades vitales ante un escenario que, queramos o no, no terminamos de "comprender" por su dificultad analítica cuantificable en resultados, que no en kilometraje hecho por unos cuantos, y cuestión esta que también puede llegar a ser supeditadora de cansancio y hastío (no deja de ser mucho más cómodo, íntimo y muchas veces resolutivo el rincón virtual de cada cual en esa "oferta colaborativa" hecha al resto, o no?). Escenario este en el que los gurús van perdiendo la gracia dando paso a cualquier otro payaso que se reivindica en ese arte y con "Z" y a estas alturas...

Este sentimiento no es nuevo, evidentemente, y golpea nuestras cabezas de forma particular cada cierto tiempo muchas veces coincidente con la manida depresión postvacacional. Periodo previo a ese lejano horizonte que si que cuantificamos exactamente y sin desvíos ni sesgos,  y que nos hace caer en la cuenta de que quedan otros 10 u 11 meses para volver o poder volver de nuevo a todas esas reflexiones que durante 15 o 20 días nos han vuelto a hacer pensar y plantearnos sobre el desde dónde, cómo y de qué manera yo podría cambiar mi vida y/o reorientarla. O que simplemente nos ha lanzado a la cara el que no navegamos solos y que nos debemos a mucho más que toda esta insidia virtual... (¿?).

Sea como sea, no todo es gris a fin de cuentas. Y la compensación aparece por un rincón de la memoria para recordarnos lo grande del invento, y lo mucho que hasta ahora hemos conseguido: El perfil y la reputación adquirida, la ingente familia desvirtualizada que tanto sarao nos ha proporcionado, y lo maravilloso que es sentirse seguido y respondido en nuestras intervenciones cada vez más labradas, trabajadas, globalizadas y literarias... Así que caemos en la cuenta de que hasta ligeras variaciones sobre el estándar son buenas y beneficiosas, recordando convocatorias que han quedado suspendidas en el aire viciado del verano caluroso y que ahora se vuelven a dibujar diáfanas cuando apagamos el ventilador y llamando a nuestro teclado...

Quizá no quepa mayor especulación que la de intentar sentirse VIVO, bien, crítico, elocuente y locuaz, a pesar de todo, y dar los tiempos que la misma vida te va marcando sin ese exceso de pretensión implementadora que pueda provocar desencanto y falsa expectativa alrededor de algo que seguro que seguimos construyendo ENTRE TOD@S, dentro y fuera. Sobre todo FUERA y una vez que descubrimos "un espejo" que hay que seguir puliendo y que otras veces no merece más que ser hecho añicos.

Hoy es el Futuro: CuídaT ;-) ¿?.


A @m_kimaki  por ser vos quien sos.