miércoles, 20 de febrero de 2013

"El Águila y el Gorrión": Leer cuidando. Cuidar leyendo (#24h24p).


Al inicio del curso escolar, los crios, al menos en el colegio al que asisten mis hijos, han de llevar un libro para configurar una biblioteca y fondo de préstamo con la que ir desarrollando el hábito y manejo de la lectura. De tal forma que van trayendo a casa cadencialmente esos libros para leerlos y crear una pequeña base documental y de referencia con sus títulos, personajes, argumento resumido, autor, dibujo relacionado, etc. que va configurando el contenido de un cuaderno ad hoc.
Este año, uno de los libros que Pepote y Lola recibieron como regalo para la Navidad y Reyes y que ha sido parte de los incluídos en el conjunto fue éste, aunque en su versión papel y encuadernada: "El Águila y el Gorrión".

Sirvió el regalo y su posterior lectura junto a los niños en esa dinámica planteada desde el colegio, para que yo a la vez tuviera referencia del mismo, de su mensaje, de su metáfora, de sus dibujos, de lo que encierra y de la actividad y proyecto (Ir a descargar) de una compañera enfermera (que no conozco) que hoy, creo que es de justicia, merece mucho la pena y es de recibo, en esta propuesta de hacer visibles los cuidados y en el entorno de la inciativa #24h24p 2013, traer a colación y presentaros aprovechando todo el potencial de difusión que las rrss nuevamente nos brindan y en ese intento, a la vez, de romper ese techo que nos posibilita comunicar y evidenciar las iniciativas en cuidados a través de todo este potencial de tecnología y medios que ya no son exclusiva de nadie y donde las enfermeras han encontrado un nuevo espacio que debe ser explotado.

Marisol Escribano Olmo plantea en su libro, a través de un cuento, la necesidad de cuidados ofertados desde la empatía y la bella idea de que con paciencia y cariño, y con un constante y disciplinado trabajo, se puede devolver la alegría y las ganas de vivir potenciando la fuerza, los conocimientos y la voluntad frente a la apatía y la falta de lucha que pueden hacer a cualquiera obviar sus necesidades básicas y en esa transposición fabulada que el libro/cuento tan graciosamente plantea, presentando al águila (la enfermera) en una actitud de escucha, observación, recopilación y escritura de notas y en ese planteamiento de suplencia que asume ante la debilidad y desesperanza de un pequeño "gorrión huérfano".

Los cuidados no se reducen a las técnicas de las que se nos ha hecho actores y expertos en una visión casi exclusiva, menguada y parcelada del potencial enfermero.
La esfera humana, holística, de seguridad del paciente, de preservación de su intimidad y de valoración de su actitud de afrontamiento y conocimientos sobre su proceso de enfermedad o de recuperación de la misma y de satisfacción de sus necesidades (nivel de autonomía en esencia), unido al respeto de su voluntad, son tratados en el cuento y son matices que pueden ser descubiertos en el mismo, y que necesariamente deben ser puestos en valor como algo que diferencia nuestro trabajo haciéndolo visible: más allá de la técnica y superando la misma como elemento diferenciador de esa actitud enfermera.

Evidentemente, leer ayuda a crecer: Leyendo y enseñando a hacerlo, también cuidamos.