lunes, 7 de mayo de 2012

Siempre nos quedará París...

Hoy nos desayunamos con ese cambio de aire político en Francia que parece recibirse por la mitad de la población y ciudadanía (siempre nos movemos en estos %´s del fifty/fifty que parecen no ofertar o plantear el que no existe opción alguna diferente ante cuestiones de transcendental repercusión social, económica y política y que ejemplarizan el divide y vencerás, gane quien gane) a través de una ventana abierta y por la que ha de entrar una brisa fresca y "renovada" para toda Europa y proveniente de los Pirineos. 
Viviendo donde vivo, y visto el oportunismo ideológico que parece tener que agarrarse irremisiblemente a un clavo ardiendo, y que intuyo ha idealizado la modernidad y el progresismo viendo las libertades y de forma histórica pasadas bajo arcos del triunfo, no me ha de extrañar algún próximo planteamiento de eje transpirenaico Sevilla-París/París-Sevilla por la ruta del Atlántico y sin olvidar el origen del turismo sanitario, en una nueva versión del Algeciras/Hendaya y que ahora no pase por Madrid, y que busque alianzas estratégicas y de proyección sostenible que hagan de trampolín a una economía sometida en Andalucía por los recortes provenientes desde la capital y en estos años venideros en los que hemos decidido resistir al "nuevo" régimen y a través de ese pacto de izquierdas que nos quieren vender como sostenible también...
La verdad es que no sé por qué hoy me da por reflexionar sobre cuestiones predecibles de la macroeconomía y política externa y las alianzas contra lo que parecía construirse como el nuevo occidente cristiano, y que ahora se empieza a vaciar por los desagues del Sena y del Guadalquivir para drenar a ese océano ahora compartido por la esperanza en las libertades, las oportunidades y el irrenunciable
estado de bienestar adquirido a través de las históricas reivindicaciones de nuestros derechos sociales, y cuando todo ésto no deja de ser más que el obligado giro cadente en que los Sistemas se perpetuan para alimentar a la vez la ilusión en los cambios y en el que "todo es posible". Para que los mismos, teñidos del color que sea, jueguen a conceptualizar su propia renta ante la desgracia y las miserias del resto, salpicado de la mala suerte de poseer biografías menos rentables y en el momento en que de forma cíclica se hacen los repartos, provocando los opuestos que domésticamente evitan el que pensemos más allá y como para que sintamos que todavía somos dueños de nuestros designios...

Poniendo los pies  en el suelo (aparte retórica de ensayo literario de barrio), resulta que sin pretender mayores especulaciones, la realidad más próxima está ahí, o ahí, o ahí (por no hablar de las propuestas de contratación que estos días en general se estén gestando en todas esas microadministraciones locales de la Gestión Clínica de este SSPA)... siendo éstas las cuestiones que a muchos nos hacen seguir dudando de que el juego, a la hora de repartir sus cartas, sea equitativo y sin querer ir más lejos y es lo que, al menos a mi, me frena en esa convicción por otro lado de que, visto lo visto, las formas y modelos ensayados sirvan para limar esquemas y actitudes que tradicionalmente se consienten, se llevan a cabo sin consenso, se perpetúan y no son para nada nuevas. Y donde cada cual, a poco que crea estar en una situación de poder aventajada, va a seguir utilizando en beneficio propio, por mucho que se quiera colorear de macro algo que irremisiblemente se juega en lo micro (que es lo que dejan que pensemos que nos pertenece y a lo que nos empujan a estar agradecidos) y salpicado de todas las miserias que el día a día nos oferta con unas consignas claras y de las que todos somos verdaderamente cómplices, es cierto. Menos mal que siempre nos quedará París...