jueves, 26 de abril de 2012

Cuando perder la reputación online importa un carajo...


El concepto de "Reputación Online" no deja de ser un concepto, para mi eufemístico, que encierra mucho más de "mentira" empresarial y marketting que de transparencia personal frente a recetas de propia proyección modelada (¿?).
Evidentemente no deja de ser una aspiración más de empresa y venta (también individual en muchas ocasiones) que de personal aspiración relacional, y visto que muchas veces el cuidado de los contenidos que ofertamos a la Red no escapan al plano doméstico de nuestra propia vida (presentándonos desvirtualizadamente desnudos), donde "ponemos en juego nuestra reputación" a través de lo virtual con una sencillez y "alegría" que denota el que este plano no es más que una continuación de nuestra propia existencia real, confiada, muestra de nuestras propias carencias, miedos, contradicciones, aciertos y miserias: Un día en el campo con los crios, un bautizo, una boda, los kilómetros que hacemos por las tardes dándole vueltas al barrio, las fiestas que nos montamos con los amigos, la última lectura de cabecera, el último arco iris que se planta en frente de nuestro balcón, la última charla dada en alguno de esos foros innovadores, la última sentencia leída que te deja huérfano de justicia, la última agresión hecha y denunciada de forma colectiva y a la que te sumas, que te posiciona lo mismo que cualquier aliento ofertado a político, gestor o bufón puntual y en ese "ensayo troll" que muchas veces es imposible evitar y que propicia esa respuesta "inspirada" (de la que después tantas veces te arrepientes o contradices), la última receta de cocina que has recordado y que te trajo a la memoria aquel menú retransmitido y fotografiado por twitter la última noche que tu pareja te invitó a cenar fuera y después de tantas veces como te pidió por favor que dejaras de una vez el móvil en paz...

En esos momentos no se es consciente del perfil que cualquiera pueda ir construyendo de su presencia en la Red y de la suma parcelada y parcial que vas reuniendo alrededor de esa reputación que vas coleccionando en conjunto, como adjetivo externo construído con las opiniones de los demás, más que con tu ejercicio personal de transparencia, sencillez y de forma inconsciente (o no, ¿?, que tambíen los hay maquiavélicos arquitectos de la mentira enfocada) una vez adentrado en el juego.

El que la reputación de cualquiera pende de las opiniones del resto, no es un gran descubrimiento, e incluso el que tu presencia virtual se suma o puede sumarse al conjunto de oportunidades que se te oferten profesional, personal, académica y laboralmente (¿?), y si es que ese empeño en cuidar tu perfil, prediseñado, se acerca o concreta con los manuales de estilo, "decencia" y pragmatismo relacional y a priori (otra cosa será cuando en el plano real cualquiera descubra tus miserias), tampoco.
El término y el concepto, aparte simplezas de este Blog, no es baladí; no quiero ser yo por supuesto quien trivialice con toda una filosofía que posee un feedback y linea de estudio y concreción incluso llevada a los manuales. Quizá, aunque me resista a quererlo ver y creer, seamos sinceramente fruto de esa reputación adquirida y/o endosada durante años y ya no se sea capaz de salir de ahí y por ello así nos va....Y es que esa opción personal por militar en la "literatura gris" de la Blogosfera sanitaria, posiblemente pasa factura en esos términos de credibilidad (ficticia), reputación online, seguimiento y seguidores. O acaso esté provocando el efecto contrario, y sea esa la estrtagia elegida... De ahí que "diversificar" haya sido siempre la opción por mantener esa reputación en juego...

En esta idea, siento la sensación de que muchas organizaciones que con sus actos y por entregas nos van dejando a cuadros en cuanto a actitud, intervenciones, posicionamientos y declaraciones, adolecen de ese Community Mannager (padre y velador de las buenas y reputadas actitudes comunicativas) que mire por esa "fama" que pierden a chorros o que nunca han poseído. Algún dircom que otro (con minúscula), se direcciona en el intento de preservar ese entorno y en casos contados y sin demasiada fortuna y, como mamporrero miope, no acierta casi nunca a pesar de los muchos intentos y ensayos de tangibilidad. La globalización de y en la información y esa maravillosa posibilidad de penetración y de poder estar ahí, hace que te lo pongan difícil cuando cuatro (4) se empeñen en mostrar solamente las aquiescencias mercenarias de cualquier iluminado de la comunicación y sus barones pagadores... y es entonces cuando piensas aquello de que "la reputación al carajo" y que por tus obras te conocerán. No cabe mucha mayor especulación. Lo demás son paranoias que se alejan de ese plano doméstico en el que todo ésto puede seguir siendo divertido. Ya que de éso se trata, de reirnos de este gran engaño que ahora habita también en este otro lado del espejo, donde todo no es lo que parece y del que también existe una renta cuantificable y parece ser que una reputación que preservar...