lunes, 14 de noviembre de 2011

Las enfermeras en "El País de nunca Gervás".


Aparte de todo lo "indignados" que podamos sentirnos, creo que no debemos perder de vista cuestiones planteadas por el último texto de Juan Gervás, con rotunda certeza y "evidencia"... 
Llevamos años quejándonos del inmovilismo enfermero en general, de la decadencia y obsolescencia de reformas sanitarias llamadas a transformarse desde sus iniciales definiciones y una vez constatado el giro necesario a darles y su necesidad de reorientación. Reclamando una verdadera operatividad en cuanto al reparto de funciones; despotricando y crucificando a las enfermeras anquilosadas en su parcela de no implicación acomodada, intentando descubrir la broca que taladre ese techo de cristal descubierto y el cemento que "suture" tanta brecha digital que nos hace "distintos"... 
Y cuando se escupen estas cuestiones o parecidas (si, ya, entiendo que con un punto de vista agresivo y quizá tendencioso), y se nos mete en un saco que está ahí y del que estructural, funcional y tediosamente, en momentos de bajón, no somos capaces de escapar o esperamos la ciencia infusa que nos lo transforme en el jauja profesional (si no, creamos nuestros particulares guetos enfermeros a base de "caricias" y adulaciones), arremetemos contra el mensajero olvidando quizá el mensaje, que quizá no sea tan hiriente como en este momento nos parece... Todo queda muy bien y muy aparente replicando corporativamente a cualquier tipo de ataque contra el colectivo pero, evidentemente, ese grado de "autocensura y crítica" que requerimos, es con lo que yo me quedo.

Siempre me han gustado las pajaritas y los sombreros: Para ser Friki también hay que saber y tiene sus riesgos y, la verdad,  hacer discurso y música se pueden hacer de muchas formas: