martes, 2 de agosto de 2011

La ANEFP, los autocuidados, el CGE y su futurible relación con la Industria farmacéutica para la "sostenibilidad" siempre del mismo.

 La ANEFP (Asociación para el autocuidado de la salud), pretende (no discuto de principio que con buen juicio), el que el autocuidado llegue a plantearse como una medida de "sostenibilidad"; en el sentido de que toda esa medicación no sujeta a prescripción médica destinada al autocuidado de los pacientes, sea manejada y adquirida por éstos en situaciones banales o leves directamente en las oficinas de farmacia y mientras que no precisen su paso por la consulta del médico (Estiman que una proporción del 5% del global de medicamentos ahora financiados podrían ser tratados de esta forma)... descubriendo entonces aquí, a la enfermera, como agente vehiculizador de ese consejo y/o indicación de todos aquellos medicamentos y productos que potencialmente contribuyan a ese estado de salud o recuperación de la misma.... Ahí es donde aparece nuestro amigo, planteando desde el CGE lineas de colaboración y formación tb. con la ANEFP que él, me imagino, ya rentabilizará de cualquiera de las formas y posiblemente con alguna linea de formación de las que se venden solas y gratis... otra línea programática de esas que se multiplican por provincias y que luego provoca gastos de representación y en ordenadores a los que sucumben los cuatro incautos presidentes en los Colegios Provinciales, movidos por ese empeño en emular a su presidente máximo y no ser menos en esa carrera altruísta y deontológica que les llene el bolsillo y sin que se enteren los colegiados.
La cuestión, y es por lo que el Decreto andaluz de participación enfermera en la prestación farmacéutica del SSPA no agrada al CGE ni al resto de Colegios adeptos es que aquí, en Andalucía, se identifica a la enfermera como un nuevo agente fiscalizador del gasto farmacéutico de todos aquellos medicamentos no sujetos a prescripción médica y todos los productos sanitarios financiados por el ente público andaluz. FINANCIADOS y genéricos, salvo muy raras excepciones en cuanto a tiras reactivas para la autodeterminación de glucemias. Por lo que ese "descubrimiento" de la ANEFP y el CGE en el que la enfermera pueda aconsejar y "prescribir" medicamentos destinados al autocuidado, evitando el paso y la aglomeración de demanada en situaciones en que la figura del médico pueda ser suplida por esa indicación enfermera (no olvidemos la reivindicación histórica de los farmacéuticos comunitarios alrededor de estas situaciones y su empeño de monopolio pseudoterapéutico en el mismo sentido motor de demandas y recursos sobre el Decreto andaluz), y haciendo pasar al paciente directamente por la caja de la oficina de farmacia sin una receta o aval que proporcione cierta subvención de lo indicado y elegido para el autocuidado, propiciando ese ahorro en consultas y tiempo médico destinado a banalidades, a la vez que el total de facturación de esos medicamentos no sujetos, se convierte en cuestión que no cuadra con esas pretensiones del Decreto, ya que la enfermera está sujeta a una orden de dispensación institucional siendo exclusiva para ella, mientras trabaje para el Sistema Público y condicionada, como refería, a esa indicación de genéricos y medicamentos no sujetos a prescripción y productos sanitarios financiados... con lo que ese espectro amplio del autocuidado puede verse mermado si es que el paciente sigue acercándose a la consulta enfermera con la pretensión de conseguir esa parte al menos financiada que le alivie el dolor de cabeza y/o garganta a la vez que el bolsillo y si la enfermera se ciñe a lo que institucionalmente se le vaya indicando en ese entorno de autonomía prescriptora y falaz...
 Sea como sea, y a expensas del famoso decreto de desarrollo de la orden de dispensación enfermera para todo el SNS, imagino que el CGE y la ANEFP ya se frotan las manos en esa supuesta relación beneficio-prestación que ambas instituciones puedan plantearse en este sentido, y como es costumbre en mí, no puedo más que volver a volcar toda mi suspicacia en esta cuestión, de la que ya vamos observando sus primeros atisbos de propaganda, incardinación y enfoque. Nadie da 100 por 20 y menos tratándose de negocio. 
Todo nos lleva una vez más a cuestionar tanto el sentido oculto de todo este regalo prescriptor a las enfermeras por parte de las administraciones comunitarias (medida estructural y de clara índole funcional en cuanto a participación en el control del gasto como primera lectura), así como del enfoque sesgado de una Ley para todo el SNS que es un error legislativo desde su concepción, donde ya ahugurábamos la búsqueda, por parte de los mismos de siempre, de esa relación con la industria que tanto anhelaban y que nos hiciese iguales a los galenos, ya que de éso se trata y es el empeño del doble Doctorando, aparte cursillitos como plataforma de lanzamiento de falsas necesidades de titulación gradual o doctórica. Más de lo mismo: ¿Dónde radica aquí el compromiso social, el cambio estructural sobre el estatus quo de todos los agentes que se requiere para esa supuesta sostenibilidad?. Permítanme que lo dude. Un saludo.