martes, 7 de abril de 2009

Enfermería Especialista en Urgencias y Emergencias: ¿Otra margarita por deshojar?.

Enfermería especialista en Urgencias y Emergencias: ¿Tras la “estela” médica?.
http://www.opinionras.com/index.php?q=node/658

El anuncio de creación de la Especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias va a suponer un espaldarazo para un área dolida, en varias comunidades autónomas, por el soslayamiento evidente por parte de los servicios y jefaturas de las unidades de críticos e intensivos y en el sentido de sometimiento institucional a dichas jefaturas sin la participación en las mismas (Andalucía) y la no existencia de la categoría de urgenciólogo (Andalucía y País Vasco), que arbitra sesgadamente la responsabilidad y desarrollo coherente de unos servicios de urgencias hospitalarios en manos de galenos a los que no les corresponde “técnicamente”, por dedicación y “méritos”, la dirección de las mismas y en las distintas líneas de responsabilidad formativo-docente, investigadora y asistencial la mayoría de las ocasiones. Siendo pues este hito una oportunidad en este sentido para todos los urgenciólogos.

En este discurso se olvida y obvia, muchas veces, que la futura especialidad alimentará a la vez niveles asistenciales a la urgencia y emergencia fuera del ámbito hospitalario. En concreto: los potenciales médicos de urgencias y emergencias actuantes en los Equipos Móviles de Emergencias y en los puntos de urgencias asistidos desde el nivel de Primaria (SUAP, PAC, DCCU, etc.).

Es a este nivel donde los conceptos legislados de multidisciplinariedad e interdisciplinariedad copan, si cabe, un sentido de “máxima” en lo que se interpreta que debe ser un trabajo conjunto y codo a codo a través de la participación en los mismos de las enfermeras y técnicos, como no podía ser de otra forma.

El discurso y las evidencias, llegados a este punto, parecen obvios: en esa estela ahora marcada por el reconocimiento de esta especialidad médica, no cabe otra opción que la reivindicación y reconocimiento, por los mismos motivos, de una Especialidad enfermera para las Urgencias y Emergencias que, a la vez, se lleva años solicitando y tampoco fue en su momento absurdamente reconocida por los Ministerios implicados y después de la salida del Decreto enfermero de especialidades, cuando todo parecía apuntar a que el discurso estaba perfectamente argumentado y para sorpresa de cuantos en ese momento luchamos y argumentamos por la misma.

En este sentido, la Enfermería de Urgencias y Emergencias, supuestamente, quedó englobada en un cajón de sastre llamado “Especialidad Médico-Quirúrgica”, cuya dinámica de desarrollo, igual que el resto de especialidades reconocidas por el Decreto 405/2005 de 22 de Abril (han pasado casi cuatro años de la publicación del mismo) ha brillado este tiempo por un “oscurantismo” que ha dejado en ascuas a la profesión enfermera ante tanto silencio institucional paralelo a la falsa propaganda de victoria y de supuesto desarrollo académico de la profesión.

Las Comisiones de las siete especialidades enfermeras están formadas, supuestamente trabajando en la línea de desarrollo de las mismas, incluida la de Médico-Quirúrgica, que englobaría supuestamente (no sabemos cómo y debido a un absurdo silencio) a los enfermeros de urgencias y emergencias. Esta comisión, “graciosamente” representada y liderada por el presidente de la Sociedad Española de Enfermería de Urgencias y Emergencias (SEEUE), D. Jerónimo Romero y con participación activa de D. Máximo González como vocal de la misma y desde el Consejo General de Colegios de Enfermería (el mayor cajón de sastre en cuanto a temas relacionados con contribuciones colegiales y de formación curricular para la vía anexa a la consecución de perfiles especialistas) guarda silencio ante lo que debería ser un trabajo de consenso y participación activa de TODOS cuantos participamos de las distintas áreas y discurso especialista, ahora o entonces, bajo la ya repetida posibilidad de volver a ofertar algo con lo que los profesionales no estemos de acuerdo, y cuando en su momento se vendió la idea de que quedaba abierta la posibilidad de reconocimiento de nuevas áreas especialistas y siempre según la redacción del Decreto de 2005. Siendo quizá este el momento estratégico para ello en el que parece que descubrimos “voluntad política”.

Aunque “nos duela” una vez más el tener que participar del discurso del rebufo, y ya que en el momento en que tuvimos la oportunidad no se nos brindó resolución favorable alguna, es ahora tiempo de reavivar discurso.

Planear y proyectar “a espaldas” de la profesión, de los que estamos en la calle a diario dando sentido a todos los argumentos que propician un trato idéntico al dado ahora a los médicos, tiene un riesgo enorme, y es el de la falta de consenso una vez que el guiso esté cocido y ofertado a los profesionales.

SEMES
ha abanderado la lucha médica y debe hacerse partícipe ahora de la aspiración legítima enfermera. La SEEUE ha estado ahí siempre con mayores perspectivas y mejor “posición estratégica”. Ambas Sociedades científicas, en el respeto a la coherencia multidisciplinar una, como “deuda” histórica la otra, deben abanderar una salida en tono para los miles de enfermeros y enfermeras especialistas en urgencias y emergencias que ahora nos vamos a preguntar lo mismo de siempre: ¿Por qué los médicos si y las enfermeras no?.

Antonio J. Valenzuela Rodríguez.
Asociado SEMES.
Asociado SEEUE.

Enfermero DCCU SSPA.