miércoles, 20 de agosto de 2008


TODOS “PERROS CON UN MISMO COLLAR”.

Es impensable, en esta época en que se evidencia la nefasta gestión llevada a cabo por la cúpula gestora del Servicio Andaluz de Salud (SAS), cómo muchos compañeros que para nada nunca se han identificado con consignas políticas, ante un desaguisado de marcada ideología imperante y que niega recortes sociales y laborales frente a lo que ya es incuestionablemente una crisis de hondo calado en todos los entornos, bajo la varita que les ha designado como cargos intermedios, sigan siendo conniventes con las consignas que van a dejar fuera de juego a miles de compañeros, participando de las cábalas de injusto resultado que van a poner en la calle y sin trabajo a todos esos “eventuales estructurales” que en Septiembre van a ser cesados y no renovados en toda la Comunidad Andaluza y por parte del SAS.

Las consignas dadas a todas las Zonas Básicas de Salud y a los gestores hospitalarios es la cuantificación y reparto de tareas y horas estructurales entre el resto que no es prescindible, por contrato, por propiedad de plaza o por situación excepcional de Comisiones de Servicio que les ata de pies y manos a cualquier exacerbada resolución desesperada en el intento de cerrar cuadrando cuentas, cuestión que de conseguirse a este precio, será un nuevo éxito político y gestor a costa de los trabajadores y del sacrificio de los mismos de siempre. Por encima de Norma y respeto a la misma.

Ésto convierte a toda esa plantilla de “adeptos” al modelo en “perros con un mismo collar” que no pueden desinhibirse cuando las circunstancias y la situación de otros tantos compañeros lo que llama evidentemente es a una actitud de “insurrección” y definitiva. Aquí algo ha fallado y no solamente estamos pagando el precio de la crisis global. No se ha actuado bajo conceptos previsibles y de previsión y lo que es más fuerte, se siguen incentivando actitudes calladas y de adhesión a un modelo que ya hace aguas por donde se le mire. Se incentiva con dinero la miseria y vergüenza de portar uno de esos collares. Así de triste. Así de real.

Sería el momento de la DIMISIÓN de todo el colectivo que la estructura de Organización maneja como intermediarios comprados a un diario que no se sostiene y que va a sacrificar a muchas familias en ese salvar el culo político de unos cuantos. Dejarlos solos sería lo más valiente y coherente como llamada de atención a un Aparato que ha olvidado el consenso y que obvia a los instrumentos de representación sindical, los cuales para mi perdieron cualquier crédito hace meses, siendo a la vez los mismos que tienen en sus manos la posibilidad de cuestionar y parar este desastre; éso si, olvidando cualquier renta de las que hasta ahora les hace cómplices sino actores de toda esta pantomima y cacicada.