sábado, 17 de febrero de 2007

La frase y foto de la semana: DKU RIP



Somos muchos los que no nos resignamos a esa vía muerta a la que nos condenan. Las motivaciones quizá no sean las mismas. Las consecuencias parecen claras: Un modelo al que ilusionadamente nos habiamos sumado, parece agonizar y no queremos ser espectadores inmóviles.


Antonio J. Valenzuela

Enfermero DCCU

viernes, 16 de febrero de 2007

Alegaciones/propuesta al Borrador de “Decreto de Régimen Funcional de plantillas del SAS"



La espera y los argumentos han merecido la pena y dado sus frutos.

Transcribo aquí el documento de alegaciones que a través del sindicato UGT hice llegar a la Mesa sectorial andaluza que negocia estos temas.

En borrador presentado por la Administración con fecha 13 de Febrero, se incluye por fin la figura de Coordinador del DCCU como cargo intermedio de libre designación y con posibilidades para grupo A o B. Un logro personal, sin duda, a la vista de que el Plan Funcional de los DCCU definía esta figura gestora para un facultativo médico desde los inicios de su redacción.

Alegaciones/propuesta al Borrador de “Decreto de Régimen Funcional de Plantillas del SAS” y al Borrador de “Decreto por el que se establecen las categorías profesionales y funciones del personal estatutario del SAS”


“Coordinador del Dispositivo de Cuidados Críticos y Urgencias (DCCU)”.

Dichos Borradores no definen, por el momento, la figura del Coordinador del DCCU en el entorno de la atención Primaria de Salud y dentro del esquema de gestión de cada Distrito Sanitario.
Figura que, de alguna forma, ha sido identificada en el global de Distritos, y que de forma constatada también y a la vez, ha desarrollado su trabajo en muchas ocasiones con una dedicación exclusiva y en el contexto de asunción paralela de dicha actividad y la propiamente asistencial. Profesionales, tanto médicos como enfermeros, que puntualmente han asumido estas funciones y aún siguen haciéndolo; pero a la vez, figura ajena a cualquier tipo de relación contractual, retributiva y curricular; y ajena a su potencial participación bajo la filosofía de obtención de incentivos al rendimiento personal enfocado a objetivos y a expensas, ilusionadamente, de la aparición de un Decreto que, como borrador también, llevamos años esperando y se nos hizo llegar en innumerables ocasiones como “promesa de materialización” y de boca del anterior Consejero de Salud en diversas comparecencias y foros. Y donde se planteaba un nuevo esquema y organigrama funcional y de estructura de gestión de los Distritos Sanitarios, de forma que dicha figura, bajo la denominación de “Jefe de Servicio del DCCU”, se equiparaba, responsablemente, a los de Farmacia, Epidemiología, Salud Ambiental y Educación para la Salud y Participación Comunitaria. Figuras que si están siendo definidas en el actual borrador de Decreto por el que se establecen las categorías profesionales y funciones del personal estatutario del SAS, dentro del capítulo XII, como Licenciados Universitarios y dentro del global y genérico de Técnicos de Salud de Atención Primaria.

El perfil de la figura del Coordinador del DCCU, debería plantearse y establecerse a la luz de la experiencia desarrollada durante estos años de ejercicio por parte de los profesionales que han asumido dicha actividad, y que de alguna forma han demostrado la potencial flexibilidad en cuanto a titulaciones, global curricular y competencias pinceladas y a expensas siempre de una posterior y futurible definición de todo este entorno. Siendo la motivación personal, la mayoría de las ocasiones, el principal motor e inyector para el desarrollo de su trabajo.

El entorno en el que se circunscribe este potencial incentivador de la figura del Coordinador del DCCU, evidentemente es el de la asistencia a las situaciones de urgencias y emergencias desde el nivel de Primaria y prehospitalario y bajo planteamientos de Calidad, Mejora Continua y todas las connotaciones que ésto encierra en cuanto a medición, evaluación, control y planteamiento de gestión que provoca el desarrollo de actividades enfocadas a ello y que deben recaer sobre una figura diferenciada y en la línea de las atribuciones que el mismo Plan Funcional le otorga al “Coordinador del Distrito de los DCCU”, definido en el punto nueve de dicho Plan.

Atribuciones, que pueden y deben ser “redefinidas” y en un contexto legislativo que desde aquella primera expresión, ha modificado un marco y entorno normativo que va a posibilitar, por ejemplo, el que de la misma manera que hasta ahora ha ido sucediendo, puedan también venir a desarrollar estas funciones profesionales Diplomados, que como en el caso de Enfermería, han demostrado competencialmente y en ese nuevo entorno normativo de la LOPS, su potencial para estas funciones y su consideración “facultativa” en la disciplina de los cuidados como marco de responsabilidad, contradiciendo, en cierto sentido, la circunscripción a personal facultativo que con connotaciones médicas intuidas, el Plan Funcional planteaba, habiendo sido esta cuestión, en muchas ocasiones, cuestionada ya desde su aparición en dicho documento.
Diversas convocatorias provenientes desde SSCC a los Distritos (Planes de Catástrofes, Planes Funcionales, Planes de Alta Frecuentación, etc.), e incluso el intento de desarrollo formativo diferenciado de estos profesionales bajo la denominación de coordinadores del área de urgencias de Primaria, ha evidenciado en muchas ocasiones también, cómo la Administración ha encontrado en esta figura el apoyo y sentido gestor de un área que no ha escapado nunca a todo el entorno institucional y de política organizacional del Servicio Andaluz de Salud como sistema Sanitario Público, a través de un Plan concreto en esta dirección: El Plan Andaluz de Urgencias y Emergencias, a la vez, pendiente del gran debate que además se verá enriquecido con la “normalización” laboral de estas funciones y el reconocimiento, a todos los niveles, de todo aquello que hasta ahora ha sido ofrecido con una gran carga de altruismo y motivación.

El entorno de titulación requerido, no debería ser un handicap para los profesionales Diplomados. La experiencia desarrollada, debería ser argumento suficiente para superar estas cuestiones en un entorno de equidad e idoneidad demostrada e incluso legislada.

Entorno organizacional y normativo: Antecedentes.

El Modelo de atención a las urgencias del SSPA, (según se describe literalmente en el Plan Andaluz de Urgencias y Emergencias - PAUE -, acorde con el Plan de Calidad de la Consejería de Salud) tiene que dar respuesta no solo en términos de calidad, sino de eficiencia, evitando la duplicidad innecesaria de recursos y consiguiendo que cada nivel asistencial incremente su resolución finalista y, como Proceso Asistencial Integrado Único, garantizar la continuidad asistencial, lo que se convierte en un factor clave y determinante que debe inspirar no solo la forma de trabajo de los profesionales, sino también lograr la satisfacción de los ciudadanos con el servicio a través de una gestión enfocada, dirigida y personalizada.


El PLAN ANDALUZ DE URGENCIAS Y EMERGENCIAS (PAUE), establece en el Plan Funcional de Dispositivos de Cuidados Críticos y Urgencias el contexto general para el desarrollo de los mismos y genera a la vez, potencial de gestión, especificando que:
- Son funciones Generales
En el "Plan Marco de Reorganización de la Asistencia a las Urgencias y Emergencias en Atención Primaria”, en su punto 4.1, se desarrollan las funciones generales de los Dispositivos de Cuidados Críticos y Urgencias, tanto en los centros como en el domicilio o allí donde se produzca el evento, e igualmente se indica que, además de la función asistencial, se debe realizar evaluación, control de calidad, investigación y docencia, prevención y promoción de la salud.

- Son funciones Asistenciales Específicas de los DCCU
Atender las situaciones de emergencias en su zona de cobertura durante las 24 horas del día, tanto en el Dispositivo como en el domicilio del enfermo o en el lugar en el que se produzca la emergencia, iniciando el tratamiento y estabilizando al paciente en tanto llega el Sistema de Emergencias o se realiza la transferencia adecuada al hospital.
Asistir las situaciones de urgencias que se presentan en el Dispositivo o en el domicilio de paciente, en su área de cobertura, durante las 24 horas, realizando la valoración de la gravedad, diagnóstico y terapéutica por prioridades y la derivación hospitalaria asistida si el caso lo requiere.

El mismo PAUE, a través del Plan Funcional de los DCCU, define la figura del Coordinador de los DCCU del Distrito en su punto 9:

Será nombrado por la Dirección del Distrito Sanitario entre los “facultativos” adscritos a los Dispositivos de su Distrito.

Las Funciones del Coordinador del DCCU son:

1. Realizará actividad asistencial en el DCCU y, si es posible, en su hospital de referencia mediante la realización de guardias de presencia física en la Sección de Urgencias.
2. Coordinará todos los Dispositivos de Cuidados Críticos y Urgencias existentes en el Distrito.
3. Impulsará las distintas áreas de trabajo de los DCCU: asistencia, formación, protocolización, estructura, prevención y promoción de la salud, con el objetivo de convertir los Dispositivos en un servicio integrado, específico y de alta calidad.
4. Coordinará las actuaciones de los DCCU con las de otros estamentos encargados de la atención a urgencias y emergencias (Servicios de Cuidados Críticos y Urgencias Hospitalarios, 061, etc.) de su provincia.
5. Asesorará a la Dirección del Distrito Sanitario en la planificación de recursos y ordenación de servicios para la de atención sanitaria urgente.
6. Establecerá los mecanismos necesarios para lograr la unidad de los DCCU en la consecución de los objetivos determinados del mismo.
7. Resolverá, junto con los Directores de los Centros de Salud y la Dirección de Distrito Sanitario, cualquier incidencia que afecte al normal funcionamiento de los DCCU. (p.ej. estudio de reclamaciones dirigidas al DCCU).
8. Será responsable del buen estado de funcionamiento de los equipos electromédicos e informáticos.
9. Realizará el seguimiento de la Red de Transporte Urgente de su Distrito, informará de la sistemática básica del DCCU a los miembros del equipo que se incorporen por primera vez, mediante la redacción de manuales de normas y procedimientos en los DCCU.
10. Analizará la evolución de los indicadores y estándares desarrollados por el PAUE.
11. Promoverá la adherencia a los protocolos establecidos y fomentará la metodología de gestión de procesos.
12. Promoverá la investigación en el área de urgencias y emergencias.
13. Coordinará, junto con los Directores de los Centros de Salud y la Dirección del Distrito Sanitario, cualquier actividad ajena a la función asistencial que se relacione con el DCCU.
14. Deberá elaborar una Memoria anual.
15. Deberá elaborar los planes funcionales de los Dispositivos de su Distrito y velar por el desarrollo de los mismos.
16. Desarrollará todas aquellas funciones que estén relacionadas con las urgencias.


Antonio J. Valenzuela.
Coordinador DCCU DS. Jaén (S.A.S.).

jueves, 15 de febrero de 2007

Transporte de pacientes urgentes. ¿Nos subimos a las ambulancias?.


La asistencia del paciente urgente, máxime la del paciente potencialmente crítico requiere, según no solo la innumerable bibliografía que puede ser consultada al respecto sino tan solamente bajo connotaciones de racionalidad y lógica si queremos, el que sea llevada a cabo bajo una filosofía clara de Trabajo en Equipo.
La determinación por parte del Plan Andaluz de Urgencias y Emergencias (PAUE), de que las Unidades de Cuidados Críticos y Urgencias (UCCU) encierran el potencial de asistencia a estas situaciones y sin caer en el olvido, por supuesto, de cuáles son nuestras limitaciones en cuanto a recursos tanto materiales como humanos, nos debe no hacer abandonar una idea clara de compromiso, si queremos y como máxima, con los pacientes. De tal forma que, en situaciones en las que la valoración médica y la propia situación de éstos provoquen una cuadro en conjunto en la que puede resultar esencial tanto la actuación de Enfermería, como la del Técnico que trabaja junto a nosotros, no caben cuestionamientos en cuanto a la inconveniencia de “disolución” de ese Equipo y bajo ningún concepto: ni de reparos ante el supuesto “abandono” del punto de urgencias, ni de la presencia de otros pacientes sobre los cuales siempre habrá que actuar priorizando y comunicando con el Centro Coordinador (CCUE) e informando de nuestra situación y buscando de esta forma el apoyo que desde esa Coordinación se nos pueda ofrecer. Tampoco caben cuestionamientos horarios o intereses personales, es evidente. Si valoramos la idoneidad de un traslado asistido, parece poco serio entender que ese paciente no requiera del trabajo conjunto del mencionado Equipo, de una evaluación continua tanto médica como enfermera.
No existen avisos urgentes médicos y/o enfermeros, no nos engañemos, existe una potencial asistencia a una situación de urgencias o emergencias que requiere de la participación de todos, hasta que la situación se resuelve, hasta que se transfiere a otro nivel de asistencia o hasta que se constata la “banalidad” del cuadro.
Siento que existe un reparo histórico y arrastrado “a subirnos en las ambulancias”. Son situaciones que muchas veces son evitadas, considero, de forma claramente “temeraria”, con el INRI de que son delegadas muchas veces funciones que, en el entorno de asistencia y de relación contractual con el nivel prehospitalario de Primaria ante las situaciones urgentes y al que pertenecemos simplemente por ser requeridos como profesionales ante cualquier demanda en este entorno, donde sea y como sea, no podrían ser defendidas ni ética ni legalmente, estoy convencido. ¿Cuántas veces transferimos al paciente con el único acompañamiento que el del conductor de la ambulancia y sometido a la vez a terapias que incuestionablemente requieren de una evaluación continua médico-enfermera?.
La Urgencia no sabe de franjas horarias ni de asistencia desde un Centro de Atención Primaria, desde una UCCU o desde un Equipo Móvil. El compromiso es de todos, por definición y contractualmente. Es irrenunciable.
Los recursos que podamos ir demandando y recibiendo, en este cuentagotas en el que se convierte su reparto y la propia falta de globalidad de los mismos, seamos realistas, podremos justificarlos si además hacemos uso de éstos de una forma coherente, comprometida y protocolizada, o simplemente “denunciando su inexistencia”.
Situaciones como el compartir ambulancias entre puntos de Urgencias no es operativo, evidentemente, pero sí quizá el compartir recursos y equipos humanos y ante las carencias que intentamos ir superando.
Si además no justificamos con nuestra actuación el que determinados recursos son una necesidad irrenunciable (lo que está evidenciando nuestros registros de actividad y algunas dinámicas de trabajo por todos conocidas), nunca estaremos en disposición de poder reclamar la existencia de los mismos y su reparto global. Se nos está pidiendo, sobre los papeles, un compromiso que a la vez se convierte en nuestro trabajo y tildado en muchas ocasiones por las carencias que todos, legítimamente, podemos y debemos reclamar. Así lo veo y quizá sea el momento ahora que la Administración pretende “La Reestructuración de las Urgencias” y estas son cuestiones que se soslayan en ese falso discurso de Calidad que con tanta alegría se pregona. Porque, esa reestructuración ¿no consiste tambien en ésto?. ¿Se nos ha olvidado que nuestro leiv motiv son los pacientes a los que se supone aportamos nuestro servicio?.


El diseño del Plan Operativo que se ha llevado a cabo (fundamentado en el documento de consenso SAS-EPES que todos habéis recibido y que se está repartiendo en toda Andalucía), así como una fluida comunicación con el Centro Coordinador de Urgencias y Emergencias de la EPES/061 (que puede posibilitar la alerta de cualquier otra UCCU colindante y el manejo de esta información por parte del CCUE como valor añadido a la situación a través del reconocimiento real de los recursos), nos deben hacer de nuevo no entrar en cuestionamientos a la hora de seguir llevando a cabo nuestra actuación médica y enfermera hasta que la transferencia del paciente sea un hecho, y un hecho comunicado y de presencia física si la situación así lo requiere. Nadie nos podrá nunca cuestionar el estar llevando a cabo una asistencia hasta sus últimos límites de salida y transferencia asistencial y apostando con todo aquello que podamos ofrecer al paciente, incluida la congruencia: La continuidad, para la Organización y como concepto, es garante de Calidad. Manejemos pues el discurso en ese sentido. Es la única forma de legitimar nuestra actuación profesional y a pesar de todo. Un saludo.



Antonio J. Valenzuela.
Coordinador DCCU DS Jaén.

lunes, 12 de febrero de 2007

¿Quién puede prescribir?. ¿Quién está prescribiendo?.



Es evidente que, etimológicamente, la Real Academia Española no otorga exclusividad alguna a ningún facultativo, ni médico, ni enfermera, a la hora de definir la “prescripción” y en ese intento de relacionar el término con el “acto de recetar” y de la forma que, acotadamente algunos sectores, no solamente médicos, están pretendiendo. Enfoque pobre, evidentemente, confundiendo una vez más y en ese debate en el que estamos inmersos y que se perpetúa ya desde antes del verano y sin terminar de ser entendido en su completa acepción o sin querer ser entendido de forma premeditada y sectaria y con clara evidencia dirigida también.

Echando mano de una de esas acepciones de la Real Academia Española con las que ya en alguna ocasión alguien ha pretendido justificar y argumentar, yo me quedaría con la de “adquirir un derecho real por el transcurso de cierto tiempo”, como para intentar argumentar en esa misma línea vaga, la posibilidad y derecho de prescripción enfermera que se cuestiona. Y es que tiempo es el que nos sobra para haber demostrado ya que ciertas líneas de trabajo colaborativo que se vienen perpetuando y en muchas ocasiones protocolizando como vertientes de prescripción enfermera son asumidas, respetadas e institucionalizadas y otorgan sin ningún tipo de cuestionamientos, a la Enfermería, “ese derecho real por el transcurso del tiempo”, que no por el amparo legal que se nos niega y que nos deja al descubierto normativo y “con el culo al aire”, y éso que hace tiempo que huimos y denunciamos a la vez fetichismos y minifaldas que decoren a nuestra profesión de forma gratuita.

Pero, y a la vez huyendo de esa interpretación simplista, no puedo nada más que de nuevo referir que circunscribir el concepto o la idea de prescripción enfermera al entorno farmacológico o de receta, es sesgado, malintencionado y evidentemente falso si lo que se pretende es argumentar condicionantes de formación, idoneidad, eficiencia y competencia. Atributos que incuestionablemente encierra nuestra profesión y que lo que reclama es el reconocimiento legislado a la posibilidad más amplia de ser responsables y evaluadores de nuestras propias intervenciones prescritas desde un entorno autónomo, ante situaciones y asistencias en las que se nos exija actuar en beneficio del paciente y sin el participio directo de un médico; situaciones para las que estamos capacitados, contamos con los conocimientos, las habilidades y la actitud cuidadora de forma profesional y que venimos realizando bajo esa idea de beneficencia, no maleficencia y de respeto al derecho de autonomía, algunas veces apoyándonos en la prescripción farmacológica, pero nunca de forma exclusiva y siempre bajo enfoques holísticos.

La sociedad, a la vez, entiende que ante algunas de sus necesidades de salud, la enfermera es el referente más claro, cercano y con potencial de ayuda a la fuerza, conocimientos y voluntad de los pacientes, como para conseguir, mediante prescripciones e intervenciones enfermeras, el mayor grado de autonomía de los mismos y, éso, pasa por la necesidad de prescribir, seguro que algunas veces también recetando, por qué no...

Las recetas se siguen escribiendo en latín, no nos engañemos, al menos ésa debe ser la sensación de muchos pacientes cuando intentan interpretar la cinética que va a sufrir su proceso de enfermedad con la ayuda de lo ahí escrito y sin ninguna información añadida que aclare sus ansiedades y dudas en ese exclusivo acto en que se convierte la receta médica, ése, parece ser que pasaporte casi divino y que parece que se sigue anhelando en ese funambulista salto “a nivel superior” que a muchos galenos conocidos míos los lleva directamente a un palco del Real Madrid, si no a un circuito de los de Praga, Viena y Budapest.

Yo no estoy empeñado en recetar, está claro, mi empeño y mi derecho es el de prescribir y es lo que se está reivindicando, aunque esa prescripción pase a veces por la prescripción farmacológica y el acto burocrático de recetar o rellenar una receta, siendo éste el aspecto mas cuestionado y que, repito, mas intereses ocultos encierra, tanto en el sentido de anhelo como de recelo ante tamaña usurpación que nos haga “iguales”.

No dejaría de ser ridículo el intento de acceso de las enfermeras a las recetas bajo la premisa de que ésta se repita autocopiativamente una y otra vez por parte del médico y pudiéndose entonces y así, ante la fuerza de la desidia y la generosidad provocada por el tedio, tener la posibilidad de repetir el acto para el que tan solo unos pocos tienen potestad casi mística, formación (en Farmacología la misma que las enfermeras), competencias y el apoyo “desinteresado” de la industria y para terminar consiguiendo notoriedad a través de la pluma. ¿Es ésta una idea engendrada, sinceramente, desde el rigor científico y profesional como se pretende defender?.

En España se hacen muchas cosas sin pensarlas objetivamente desde una perspectiva global, sino por la presión de diferentes colectivos. Realmente si, esperemos que en ésto, como en muchas otras cosas, el sentido común de paso a la posibilidad ya manifestada en algunas Comunidades Autónomas de que la prescripción enfermera, así entendida y en su más amplia acepción, sea una realidad consensuada y completamente argumentada y con reflejo legal y normativo. Las enfermeras nos encontramos en la mejor de las disposiciones, en todos los sentidos, de éso no hay duda.


Antonio J. Valenzuela Rodríguez

Primeros Auxilios, entorno educativo y DCCU.



Cuelgo aquí un enlace a un trabajo alojado en enferurg.com desde finales del 2005. Espero que os resulte interesante.